“Que nadie te quite las ganas de seguir compartiendo todo lo que eres, porque son las ganas lo que mueve el mundo.”


¿Qué te crees? ¿Qué no hemos tenido miedo? Al volver a casa, a las tantas de la madrugada, solas. Encontrarnos a algún desconocido al otro lado de la calle y notar cómo los nervios hacen que te tiemblen las manos y te arda la cara. Luego puedes pensar, qué tonta, no era para tanto, pero tantas veces nos han contado que sí lo era.

Qué crees, que no hemos corrido hasta el portal, con las llaves entre los dedos. Que no hemos fingido que hablábamos por teléfono o no hemos tenido el número de nuestro padre o algún amigo en marcación rápida. Que no nos hemos girado, nerviosas, mientras abríamos la puerta del portal.

¿Crees que nos gusta sentirnos así? ¿Crees que estamos exagerando?

En serio, piénsalo por un segundo, crees que nos gustan esas miradas lascivas. Un silbido desde el fondo de la calle. Algún chiste sin gracia en la parada vacía del metro. Un grupo de chicos que se sientan a tu lado en el autobús y te sueltan sus comentarios subidos de tono.

Te crees que nuestros padres no miran de reojo la hora que marca el reloj, que no se asoman entre las cortinas, crees que ellos no piensan lo mismo. ¿Te crees que nos hace gracia tener que coger un taxi hasta la puerta de casa? Que no nos han dicho cientos de veces que no podemos pasar solas por aquel parque de noche. ¿Crees que algún autobusero o algún taxista no nos ha hecho sentir incómodas?

¿Crees que no hemos tenido miedo? Que tenemos que hacernos las valientes, que no tenemos una amiga, una conocida, que una noche de vuelta a casa tuvo mala suerte. Que podemos evitar pensar que podríamos haber sido nosotras. Y encima, que te culpen por ir sola a esas horas de la noche. ¿Crees que deberíamos fingir que no nos sentimos así, que estas cosas no pasan?

Pues no, porque todas y cada una de nosotras, todas las mujeres, no importa nuestra edad, nuestra forma de vestir, lo corta que llevemos la falda o el rojo del pintalabios; todas y cada una de nosotras nos merecemos volver a casa tranquilas. Que no hay excusa que valga, que no hay provocaciones, lo único de lo que tenemos que hablar es de respeto. La verdadera valentía está en afrontarlo, en hablar de este tema incómodo, en enseñar al mundo que hay muchas formas de pasarlo mal. Está en comportarnos como debemos, y en no olvidar que ella podría ser tu hermana, tu madre, tu amiga, y se merece todo el respeto. Muchos lo entienden, ¿lo entiendes tú?

De parte de todas, para quien lo necesite. Somos las primeras que podemos hacerles entender, hacerles callar, y ponernos voz. En tu reacción, está tu educación.

Texto: #CompartiendoMacarrones

 

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Camiseta: zara

Pantalón:  #BLANCO

Cinto: zara

Flats: ali___express

Blazer: massimodutti

Bolso: bimbaylola

Gafas de sol: zara

Feliz día a tod@s, un beso enorme a_micuba

 

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